
Que sorpresa puede ser más agradable, para este “escolar”, que el normal aprendizaje, que la perfecta transmisión de conocimientos de una persona a otra, que la enseñanza de la comunicación que tanto y tanto me atrae.
La sorpresa tiene nombre y apellido, José Hermida, de profesión comunicador, comunicador con quién sea y sobre lo que sea, titiritero de la palabra y Sensei de la expresión, el cual y como un auténtico huracán de conocimientos ha tenido a bien transmitirme una parte de todo ese montón de guiños a las relaciones humanas, porque está claro que la comunicación no es ni más ni menos que la fina línea que nos separa de la etología zoológica.
Gracias a sus enseñanzas he conseguido afianzar mi línea, reforzando su frágil contextura y confiriéndome mayor capacidad para saber diferenciarme de esos otros géneros y especies.
Por mi profesión creía que me había encontrado con todo tipo de personas, pero me faltaba alguien …..
…. el que representa al equilibrio del trato
José Manuel Gallego
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